Nos resulta de suma utilidad entender el Storytelling como un recurso de comunicación eficaz a través de la narración de historias. En él intervienen tres elementos: La persona que narra, la historia, y el público que se beneficia de la narración.
La persona que narra es quien recurrirá a una historia para generar una respuesta en su audiencia. Esta respuesta buscará inspirarlos, lograr que aprendan un contenido, sensibilizarlos en torno a un tema, o generar un espacio de reflexión a partir del relato. Domina sus recursos verbales y no verbales para que la narración genere un buen impacto en sus oyentes (Zevallos, 2015). Conoce bien la historia y sabe que para transmitirla adecuadamente la deberá narrarla con pasión.

En cuanto a la historia, esta será lo que se narrará a los oyentes. Puede ser un caso real, una experiencia personal, un cuento literario o una creación propia. Lo realmente importante es que quien la vaya a narrar, la conozca profundamente, así garantizará una transmisión fluida y clara. Las historias se narran siempre por una razón, es decir, de la mano de un objetivo claro, y un para qué adecuadamente identificado. Por ello, resulta importante que quien narra se responda: ¿Por qué narro esta historia? ¿Qué busco generar con ella en mi público?
Con respecto al público, nos referimos al beneficiario directo de la narración. Si bien la palabra público puede aludir un número amplio de personas, cuando nos referimos a la audiencia de quien narra la historia, esta es variada. Podrá ser desde un oyente hasta decenas de ellos. El público sigue al narrador en cada una de sus palabras. Visualiza cada parte del relato y, junto a él, atraviesa una serie de emociones que resultan sumamente útiles para conseguir el objetivo que se planteó previamente el narrador (Zevallos, 2015).
Ahora bien, Storytelling o el arte de la narración oral no es un recurso nuevo; todo lo contrario, es una práctica milenaria que todas las culturas han desarrollado en vasta medida, y de la que se han enriquecido a través de su práctica diaria (Frude y Killick, 2009). Frente a ese contexto, resulta conveniente preguntarnos: ¿cuál es el valor actual del Storytelling para la Seguridad y Salud en el Trabajo?
El valor de comunicar a tiempo las cosas

Storytelling parte de la premisa de que todos tenemos algo que narrar, decir o comunicar. En una empresa u organización esto es de suma importancia porque en algunos casos lo que se narre será a través de alguna propuesta innovadora y, en otros casos, a través de alguna situación que pueda estar generando malestar, dolencia o tensión. Sea cual fuere el escenario, Storytelling promueve la noción de que una empresa es saludable cuando sus colaboradores comunican las cosas oportunamente. Reconoce que como cada colaborador tiene algo para decir, esto será útil en la medida en que lo exprese y no se lo guarde. Si un colaborador se guarda las cosas, el contenido que calla pierde su potencialidad de ser tomado en cuenta, de ser resuelto, atendido o transformado en algo que aporte un valor diferencial: ¿Cuántos conflictos se podrían evitar si un colaborador comunicara a tiempo las cosas? ¿Cuántas propuestas creativas nunca llegan a ver la luz porque el colaborador no las expresó oportunamente? ¿Cuántos malestares podrían ser atendidos a tiempo, y no cuando la situación ya se encuentra desbordada a nivel físico y/o emocional? Es muy común que en las organizaciones los colaboradores se guarden las cosas, lo cual requiere que los líderes generen no solo espacios de diálogo, sino, fundamentalmente, espacios de escucha respuesta.
Recuerda, no basta con que haya narradores e historias, es preciso que haya público receptivo. Debemos promover una cultura de escucha respetuosa, libre de juicios y de interrupciones, donde demuestres un genuino interés en escuchar al otro, agradeciendo su participación y, fundamentalmente, reconociendo sus aportes por más pequeños que aparenten ser.
Historias que dejan huella

¿Alguna vez pensaste en cuántas historias de éxito hay en tu empresa? ¿Alguna vez lograste identificar en tu organización experiencias tan positivas que serían capaces de inspirar a otros colaboradores? Sí tu respuesta fue positiva, ahora pregúntate: ¿qué lugar les diste a dichas historias? ¿Usas esas historias como recursos que inspiren a otros colaboradores en un plan estratégico de motivación laboral? Es muy importante que identifiques aquellas historias que tienen la potencialidad de motivar a otros colaboradores. Hacerlo no solo te garantiza un reconocimiento que impacte favorablemente en la motivación intrínseca de tu equipo, sino, además, permitirá que otros colaboradores tomen esa historia como punto de partida para replicar dicha experiencia en otras áreas y/o formatos. Ahora bien, ¿te imaginas que estas historias se narren en los procesos de inducción? ¿Te imaginas que se socialicen en ese primer momento donde debes garantizar que cada colaborador nuevo se identifique con la cultura, misión y visión de la empresa, y “se ponga la camiseta”? El resultado será notoriamente favorable, y afianzará el vínculo entre los colaboradores.
Somos una misma historia

Cada colaborador necesita reconocer que, dentro de su organización, son parte de algo más grande. Esto quiere decir que cada uno representa una pieza invaluable dentro de una historia que los trasciende. Reconocerse como parte de algo más grande, es mirar con otros ojos sus roles y responsabilidades, asumiéndolos con mayor compromiso, liderazgo y eficiencia. Es bajo ese contexto que cada líder debe promover en sus equipos esta noción de pertenencia, sumada a que la posibilidad de hacer historia, desde sus respectivas tareas y funciones, está en sus manos. En ese sentido, cada vez que un colaborador aplica las normas de seguridad, y cuida tanto de sí mismo como de sus equipos, estará contribuyendo a que la historia organizacional sea de cuidado por uno mismo y por quien lo rodea. De igual manera, si transmitimos la noción de que cada vez que un colaborador se comporta respetuosamente con su equipo, lo que en el fondo se estará logrando será aportar para que la historia que se cuenta de la organización sea una historia de respeto y consideración por el otro. Invita a tus colaboradores a que cultiven actitudes y comportamientos saludables en la empresa, con ello lograrán que la historia de la organización contemple esas cualidades. Cada uno, con cada acción, cuenta nuestra historia, ese es el mensaje.
A manera de conclusión, te invitamos a que apuestes por escuchar más las historias de tus colaboradores. Algunas lucirán pequeñas y otras memoriosas, sin embargo, lo importante es darle valor a cada una de ellas, a eso que cada miembro de la empresa tiene por narrar. Habilita espacios de escucha respetuosa y fomenta cultura de narración; así tu organización hará también historia.